
“Es que es muy difícil”
La conformación y fortalecimiento de los equipos directivos siempre debe enfocarse en contar con los mejores talentos para manejar las áreas más importantes de la organización. Pero esto no solo aplica a los líderes clave, sino a todo el equipo. Es crucial que cada miembro sea profesional en lo que hace.
Aquí es donde surge la duda sobre si incluir a amigos o familiares en puestos clave. Si esas decisiones se basan más en la relación personal que en la capacidad de la persona para desempeñarse, se corre el riesgo de comprometer los resultados de la organización. Contar con los mejores en cada posición asegura en gran medida el éxito organizacional.
Es común escuchar que contratar talento de alto nivel es “muy caro”. Pero ¿qué es más costoso? ¿Trabajar con un equipo menos calificado o invertir en personas altamente competentes que realmente impulsarán el crecimiento de la empresa? A menudo, la falta de inversión en talento profesional nos hace perder oportunidades valiosas que podríamos haber aprovechado con el equipo adecuado.
Esto no significa que amigos o familiares no puedan ser los indicados para ciertos roles, pero las decisiones deben basarse en competencias, no en relaciones. Al definir estos puestos pensando en la profesionalidad, las organizaciones se vuelven más maduras y preparadas para enfrentar desafíos, sentando las bases para un futuro próspero y sostenible.